lunes, 27 de junio de 2016

TINA, LA NIÑA GATUNA

La niña gatuna Tina era una niña que vivía en una vieja casa de una aldea donde había muchos gatos. Le encantaba jugar con ellos y siempre estaba rodeada de gatos de todos los colores y tamaños.

En su casa vivían más de cien gatitos. Si Tina salía de casa, todos los gatos la acompañaban y los habitantes de la aldea, a quienes no les gustaban los gatos, se reían de ella.
- ¡Mirad! ¡Ahí va la niña gato! ¡Miau! ¡Miau! ¡Vete con tus gatos feos y malos a otro lugar! – le gritaban burlándose

Pero a Tina le daba igual. Ella era muy feliz con sus gatos y, además, escondía un gran secreto: ¡era la única persona en el mundo que podía hablar con los gatos! Nadie más podía hacerlo.

Un día que hacía mucho Sol, Tina salió con todos sus gatitos al jardín de su vieja casa. Todos saltaban de un lado a otro y Tina se lo pasaba genial. Cuando ya estaban cansados, se sentaron a descansar y a contar historias divertidas.

Uno de los habitantes de la aldea pasó por delante del jardín y vio que Tina estaba hablando con los gatos.
- ¡Jajajaja! ¡Tina, estás loca! ¡Los gatos no te entienden! ¡ Hablas con ellos como si fueran personas! – le gritó mientras corría a contárselo a todo el mundo.

Pero a Tina le daba igual. Ella sabía su secreto y no le importaba que los demás se rieran de ella.

Todos en la aldea se enteraron de las locuras de Tina y cada vez se burlaban más de ella. Cada vez que pasaban por su lado le gritaban ¡Miauuuu! ¡Miauuuuu!

Los gatitos de Tina entraban y salían de casa libremente. Cuando les apetecía iban a dar un paseo por la aldea a curiosear y buscar cosas con las que jugar. Aunque a los habitantes no les gustaba verlos por ahí porque pensaban que eran muy malos.

Así fue cómo se enteraron de lo que había ocurrido en la aldea.
- ¿Sabes que ha desaparecido otro perrito? ¿Otro? ¿Cuántos van ya? - preguntó un vecino muy preocupado
- Creo que más de veinte - contestó otro
- ¡Uff madre mía! ¡Tenemos que encontrarlos! - propuso un tercer vecino

Un día, mientras perseguían a unos ratoncitos por el bosque, llegaron a una cabaña muy extraña y tuvieron mucha curiosidad por saber qué había dentro.

Cuando se asomaron por la ventana, ¡se llevaron un grandísimo susto!
Allí había una bruja malvada que tenía secuestrados a un montón de perritos de la aldea. Quería convertirlos en bichos maléficos.

Los gatitos fueron corriendo a casa de Tina a contarle lo que había pasado y ella fue rápidamente a la aldea a contarle a todos los habitantes lo que estaba haciendo la bruja malvada.

- Habitantes de este pueblo, mis gatitos me han contado dónde están vuestros perritos. Tenemos que pensar un plan porque si no la bruja los convertirá en bichos malvados – le explicó a todos

Los habitantes de la aldea comenzaron a reírse y burlarse de ella:
- ¡Estás loca! ¡Tus feos gatos no pueden haberte contado nada porque los gatos no hablan! Y, además, ¡las brujas no existen!

La niña gatunaPero Tina no se rindió y reunió a todos los gatitos de la aldea. Todos fueron a la cabaña de la bruja para salvar a los perritos y aprovecharon que la bruja dormía para sacar uno a uno a los perritos sin que se diese cuenta.

De repente, la bruja se despertó y se enfadó mucho, pero entre todos la encerraron en su cabaña para que no pudiera salir nunca más y se fueron corriendo.

Cuando llegaron a la aldea, todos los habitantes vieron que lo que Tina decía era verdad y se alegraron mucho de ver a sus perritos.

- Tina, te pido disculpas en nombre de todos. No tendríamos que haberte dicho todas esas cosas. Has sido muy buena arriesgándote para rescatar a nuestros animales. Te lo agradecemos mucho - dijo uno de los hombres de la aldea.
- No pasa nada. Ahora ya sabéis que los gatos si hablan.

Todos se echaron a reír y desde entonces supieron que Tina era una niña mitad humana mitad gato que podía hablar con los felinos .

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