miércoles, 23 de septiembre de 2015

CUENTOS DE OTOÑO


  La castañera

Cuentos para niños. La castañera.
Tana esperaba con alegría la llegada del otoño, cuando las hojas de los árboles se vuelven de color oro, el viento sopla fuere y las hojas bailan alocadas en los campos. Entonces Tana se vestía de castañera: con falda acampanada, blusa ajustada y pañuelo en la cabeza. Se sentaba en su silla y comenzaba a asar castañas.
Las asaba lentamente dejando un delicioso olor a su alredecor.
- ¡Castañas, castañas asadas! - vociferaba. Tana al anochecer cuando el frío comenzaba a ser más intenso volvía a su casa, y preparaba las castañas para el día siguiente.
Tana esperaba con impaciencia el Día de Todos los Santos porque en esas fechas vendía muchísimas castañas, pero unos días antes de la fiesta una señora extraña y con cara de enfadada entró en la casa de Tana. Era otra castañera, una señora triste y malhumorada que tenía envidia de Tana porque a ella los niños no le compraban castañas ni le ofrecían sus sonrisas. La castañera le robó todas las castañas a Tana y se marchó corriendo.
Tana estaba muy triste, lloró y lloró hasta que se quedó dormida. Al día siguiente, los niños camino a la escuela fueron a comprar castañas, y al no ver a Tana, fueron corriendo a su casa. La encontraron llorando y muerta de frío. Al enterarse sobre lo que había pasado, rompieron sus huchas, juntaron el dinero y le compraron un saco entero de castañas.
Ella emocionada les decía - Sois los niños más maravillosos del mundo-.
Mientras tanto, la castañera envidiosa asaba las castañas robadas, que comenzaron a saltar y a explotar haciendo un ruido horroroso.
- Esto es un castigo por haber asado las castañas y haber tenido envidia-, se dijo y fue a pedir perdón a Tana, que la perdonó y desde entonces fueron buenas amigas. Los niños decicideron entonces comprar también a ella las castañas y compartir sus sonrisas y desde entonces nunca estuvo triste.
FIN

     LAS  TRES  HOJAS   DEL  OTOÑO    

  Érase una vez, una, dos, tres, eran tres hojitas que querían correr.Las tres de un árbol colgaban, y todas las noches soñaban que tenían patas y caminaban.Una era amarilla, otra era roja y otra era verde; el color que el bosque nunca pierde.
Un día, el viento sopló:
-¡Uuuuuhhhh! ¡Uoooohhh!Y las hizo temblar:-¡Aaaaahhh! -¡Aaaaahhh!-¿Por qué sopla el viento? – preguntó la hoja amarilla.-¿Por qué hace frio? – preguntó  la hoja roja.-Porque el otoño ha llegado y ni cuenta nos hemos dado- contestó una castaña que a su lado estaba.
Las tres hojitas se echaron a llorar:-¡Buaaaahh! Ya nunca podremos del árbol bajar y por el bosque caminar.-¡Pero podréis volar! – dijo una bellota que en el suelo estaba. El viento de otoño os desprenderá y por el cielo os paseará.
Así sucedió. Las tres hojitas volaron y con sus colores el bosque alegraron.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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